Era la tarde de aquel sábado a mediados de enero de 1998 y, nuevamente, a eso de las dos de la tarde, iniciaba mi maratón de lectura de novelas. Durante aproximadamente tres años, manifesté una adicción a este tipo de literatura. En esa época, cursaba mis estudios secundarios en un seminternado y era bastante productiva. Sin embargo, al llegar el fin de semana, mi hábito era recostarme en mi cama a leer este tipo de literatura, regularmente después de almorzar. Leí cientos de estas clásicas...
Leer masEl majestuoso árbol de roble que durante años se había mantenido en pie, yacía ahora en el suelo. Este árbol, que ante varias generaciones se alzó grandioso, imponente y regio, proporcionó gran sombra a muchos. Fue testigo de innumerables amaneceres y atardeceres, así como de incontables lunas. Resistió tormentas feroces, inclementes huracanes y severas sequías. Presenció cientos de escenas y declaraciones de amor, y en su tronco se grabaron las iniciales de muchos amantes y se fecharon...
Leer masEs el primer día del 2024, un año bisiesto que nos regala 366 nuevos amaneceres. Cada amanecer representa una nueva oportunidad para vivir, amarnos, crecer y servir. Por pura Gracia tenemos el privilegio de encontrarnos nuevamente. Esto representa una evidencia más del favor de Dios con nosotros y es motivo para agradecer. Este primer encuentro del año representa el número 44 de todos los que hemos tenido hasta ahora. Creo sin dudar que algo poderoso y profético se entreteje en este número...
Leer masEn el reloj de pared, la delgada “manecilla de los segundos” se movía con su velocidad acostumbrada. Detrás de ella y pisándole los talones iba la “manecilla de los minutos”. Un poco más lenta, pero imponente, llegó la señora “manecilla de la hora”, consciente de que con su paso final y al reunirse con las demás, es quien define el cambio total. Todas se encuentran en este instante específico, se saludan con gran entusiasmo y juntas se unen en un momento impactante, las doce de la medianoche....
Leer masNos encontrábamos sentados en el piso de nuestra casa, al lado de nuestro pequeño pero creativo árbol de Navidad. Mis hermanos menores, mi madre y yo, parecíamos una escena sacada de una de esas icónicas películas navideñas de antaño. Ese día, habíamos recibido una gran caja de regalos enviada por mi padre desde donde se encontraba en ese momento. Según recuerdo escuchar a los adultos conversar, mi padre se había embarcado en una aventura hacia la "Isla del Encanto" en busca del sueño...
Leer masBendigo al Padre por el regalo de compartir de sus maravillas en mi vida. A ustedes mis queridos lectores, les digo nuevamente: Gracias, por seguir aquí conmigo. Recuerdo una temporada de mi vida cuando rondaba los veinte años. Era medianoche y las lágrimas caían de manera incontrolable por mis mejillas. Mientras todos en casa dormían, yo me encontraba en mi lugar secreto, aquel espacio que había destinado para tener mis tiempos de oración, búsqueda e intimidad con Dios. Cada lágrima...
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